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“Haz lo que amas y no trabajarás ni un día de tu vida”, nos dicen. Pero, ¿cómo se aplica este adagio al último cuarto de nuestras vidas, cuando ya no estamos trabajando? ¿Renunciamos a lo que amamos tan fácilmente como salimos de un día de trabajo a las 5 p. m.? ¿Puede una persona realmente retirarse de su trabajo, cuando ese trabajo es también su alma? Este es el dilema que enfrenta el personaje titular en “Leonor no morirá jamás” de Martika Ramírez Escobar.

Escrita y dirigida por Escobar, la comedia surrealista y vanguardista sigue a Leonor Reyes (Sheila Francisco), una figura eminente en la industria del cine de acción filipina que, para su consternación, está retirada. Ahora, en sus últimos años, Leonor no solo está de duelo por la pérdida de su sustento, sino también por su difunto hijo, Ronwaldo (Anthony Falcon), cuyas frecuentes estancias en el reino de los mortales ayudan a desdibujar los límites entre la realidad y la ficción, los vivos y los muertos en la película. Ronwaldo también es el homónimo y la inspiración del protagonista del guión de acción abandonado de Leonor, “El regreso del Kwago”.

La relación de Leonor con su hijo vivo, Rudie (Bong Cabrera), no es mejor. Se ve a los dos discutiendo después de que Leonor no paga la factura de servicios públicos por el tercer mes, desperdiciando los fondos familiares, que ya son cada vez más escasos, en DVD de acción. Rudie acusa a su madre de intentar revivir sus días de gloria pasados. “Ya no entiendo a mamá”, le confiesa a un amigo. “Ella conoce cada nuevo programa, pero no puede recordar pagar la electricidad”. Si bien la anciana puede ser una derrochadora, sus compras imprudentes también evidencian el hambre desesperada de un autor por volver a su arte. Los DVD le dan más que un simple escapismo: Leonor tiene una historia que contar y está ansiosa por terminarla.

Ella continúa donde lo dejó con “Kwago”, excavando el guión incompleto de su ataúd, una caja polvorienta de recuerdos olvidados. Sin embargo, después de una sesión de escritura satisfactoria, Leonor es golpeada repentinamente en la cabeza por un televisor que se cae y queda en coma. Leonor se transporta entonces dentro de su propio guión. Dentro de “Kwago”, ella es a la vez jugadora, espectadora y escritora de su propia película. Leonor vive el sueño de todo escritor: tocar, sentir y vivir en un universo de su propia invención.

Mientras tanto, en el reino de la vigilia, el médico le dice a Rudie que Leonor tiene hipnagogia y se le aconseja que hable con su madre para ayudarla a despertar. Se le ocurre la idea de producir el guión de Leonor con el deseo de que ella recupere la conciencia. Sin embargo, cuanto más lee el guión, menos entiende a su propia madre. “¿De dónde vino todo esto, mamá?” Rudie le pregunta a Leonor junto a su cama. “No puedo ver a través de ti, mamá. Prefieres hablar con los personajes del guión”.

Es cierto que cada persona importante en la vida de Leonor tiene un avatar correspondiente en “Kwago”, que efectivamente se ha convertido en un espacio para que la guionista procese y enfrente los traumas que han marcado su vida. Vemos a Leonor compadecerse de una madre afligida, su contraparte ficticia, que también perdió a un hijo, y se disculpa con el personaje por escribir tanto sufrimiento en su arco. “No sabía qué hacer”, le dice Leonor a la mujer, recordando cómo murió Ronwaldo. “Era como una película”.

Escobar nos reveló que “Leonor Will Never Die” es una manifestación de la idea de que “todos vivimos en nuestras propias películas”. Vemos este sentimiento expresado en la narración experimental y autorreflexiva de la película, donde la cuarta pared se rompe con frecuencia: la audiencia se entera del proceso de posproducción y de las propias decisiones creativas de Escobar mientras la vemos transmitir ideas a sus colegas. Como enfatizó el director, “Leonor Will Never Die” es “sobre cómo veo la vida como una película larga que seguimos escribiendo y revisando hasta que esté completa”. El público se pregunta qué elementos de la película forman parte de la historia y cuáles son paratextuales. ¿Estas distinciones son uniformes? asunto mientras disfrutemos de la película?

“Leonor” es un ente multisignificado: Leonor la madre comatosa, Leonor la artista tenaz, Leonor el personaje brillantemente retratado por Francisco. ¿La Leonor que vemos en pantalla en “Kwago” es producto de la imaginación del propio guionista retirado? ¿O es la materialización de ella? memoria, conservado por los familiares sobrevivientes de Leonor? “Leonor Will Never Die” nos recuerda la capacidad única de la ficción para trascender las leyes restrictivas de la realidad. Incluso si el televisor que cae resulta mortal, Leonor nunca morirá realmente. Mientras haya un espectador al otro lado de la pantalla, ella no tiene que hacerlo.

“Leonor Will Never Die” llega a los cines el 25 de noviembre. Se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de este año y ganó el premio especial del jurado World Cinema Dramatic: Espíritu innovador.





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